La inteligencia artificial acelera la transformación del negocio asegurador

Las compañías del sector buscan utilizar herramientas de IA para reducir costos, mejorar la evaluación de riesgos y agilizar la venta y la gestión de siniestros. Sin embargo, los especialistas advierten que la tecnología solo genera resultados cuando se integra con datos, procesos y equipos preparados.

La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en uno de los principales ejes de transformación de la industria de seguros. Las compañías buscan aplicarla para automatizar tareas, responder con mayor rapidez a los clientes y tomar decisiones más precisas en un contexto marcado por el aumento del costo de los siniestros, la inflación, la volatilidad climática y una competencia cada vez más intensa.

Un informe de Boston Consulting Group (BCG) citado por Ámbito sostiene que las aseguradoras que incorporen la IA en el centro de sus operaciones podrían reducir cerca de un 20% sus costos operativos e incrementar entre un 3% y un 5% el volumen de primas emitidas. El potencial estaría asociado a una mayor productividad, una evaluación más precisa de los riesgos y una mejora en la capacidad de convertir cotizaciones en nuevas pólizas.

La aplicación de estas herramientas abarca distintas etapas del negocio. En la suscripción, los sistemas pueden analizar documentación, validar información, clasificar solicitudes y colaborar en la definición de precios. En la administración de siniestros, permiten procesar denuncias, revisar imágenes, detectar inconsistencias y estimar daños, aunque los casos complejos, controvertidos o vinculados con posibles fraudes continuarían requiriendo la intervención de especialistas.

La llamada IA agéntica busca avanzar un paso más: no solo asistir a los empleados, sino coordinar procesos completos y monitorear de manera permanente el desempeño de las carteras. Según otro análisis de BCG, este modelo podría elevar entre un 1% y un 3% el crecimiento de las primas, mejorar entre un 1% y un 2,5% el ratio combinado y aumentar entre un 1% y un 2% el retorno sobre el patrimonio en el segmento de seguros patrimoniales.

El principal límite para esa expansión no parece estar únicamente en la disponibilidad de algoritmos, sino en la estructura tecnológica de las empresas. Un estudio señala que muchas aseguradoras todavía trabajan con sistemas heredados, bases de datos dispersas y procesos que no se encuentran conectados entre sí. Esa fragmentación obliga a los empleados a buscar información en distintas plataformas, corregir registros y repetir tareas antes de tomar decisiones.

De acuerdo con esa investigación, cada trabajador pierde en promedio cinco horas semanales en actividades relacionadas con la falta de integración de los sistemas. El informe también indica que el 70% de las organizaciones consultadas ya superó las primeras etapas de adopción de IA, aunque solo el 23% cuenta con soluciones completamente integradas a sus operaciones centrales.

La tendencia también se observa en el ecosistema asegurador latinoamericano, donde las compañías insurtech incorporan análisis de datos, automatización e inteligencia artificial para ofrecer procesos más rápidos y productos personalizados. Un informe de Digital Insurance LATAM y Mapfre contabilizó 576 insurtech activas en la región y una inversión de 90 millones de dólares durante el primer semestre de 2026. Entre los usos que comienzan a extenderse figuran la atención al cliente, la detección de fraude, la suscripción de riesgos y la gestión de reclamos.

En Europa ya existen casos que muestran el impacto de esta estrategia sobre los canales de comercialización. La aseguradora española Mapfre adquirió el 38,9% de Tuio, una compañía digital que utiliza inteligencia artificial y que obtiene dos de cada diez nuevos clientes a través de su integración con ChatGPT. La operación fue presentada como una apuesta por el desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas y por la expansión de modelos de distribución completamente digitales.

El desafío para las compañías no consiste, entonces, en sumar herramientas aisladas, sino en reorganizar el negocio alrededor de ellas. La calidad de los datos, la capacitación de los equipos, la supervisión humana y la protección de la información serán factores decisivos para que la IA pueda reducir costos y mejorar la experiencia de los asegurados sin trasladar nuevos riesgos al sistema.