El conflicto armado en Oriente Medio, intensificado por ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán, obliga a las compañías aseguradoras a replantear sus estrategias ante un aumento drástico de amenazas en áreas clave como el transporte marítimo y la aviación. Especialistas destacan que las firmas de reaseguro enfrentan pérdidas potenciales en ganancias, aunque su capital sólido mitiga por ahora el deterioro crediticio.
Las pólizas marítimas sufren cambios inmediatos: los principales aseguradores han revocado coberturas por riesgos de guerra en el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el Estrecho de Ormuz, ruta vital para un quinto del petróleo mundial. Esto genera primas hasta un 50% más altas y obliga a buques a buscar protecciones alternativas, elevando costos operativos en el comercio global.
El impacto se extiende a otros rubros especializados, como aviación, energía, terrorismo político y ciberataques, con mayor volatilidad prevista según S&P Global, que advierte sobre interrupciones en cadenas de suministro. Reaseguradoras con fuerte presencia en la región enfrentan el mayor escrutinio, mientras el desenlace depende de la duración del enfrentamiento.





