Aunque representan solo el 1,4% del mercado asegurador total, los seguros de retiro ganan terreno como complemento voluntario a la jubilación en Argentina, impulsados por el envejecimiento poblacional y la baja natalidad.
En el ejercicio cerrado a junio de 2025, el sector registró 1.526.529 asegurados, con primas emitidas por $279.000 millones sobre un total de más de $19 billones en el mercado asegurador, según datos de AVIRA, la Asociación Civil de Aseguradores de Vida y Retiro. La mayoría de las pólizas son corporativas, con apenas 80.000 individuales, pero el promedio de edad de ingreso bajó a 38 años y un 20% de los nuevos asegurados tiene entre 18 y 30 años, reflejando un cambio cultural hacia la planificación personal del retiro. Expertos como Sebastián Migliori de Sancor Seguros e Irene Capusselli de AVIRA destacan que estos productos actúan como «tercer pilar» previsional, con coberturas extendidas hasta los 70 años y aportes mínimos desde $25.000 o US$15 mensuales, ofreciendo rentabilidades que siguen o superan la inflación en pesos y mínimos del 2% anual en dólares.
El potencial de expansión es claro, con un crecimiento real del 5,3% interanual en primas al primer trimestre de 2025 según la Superintendencia de Seguros de la Nación, pero enfrenta barreras como la inflación persistente, la volatilidad económica y la falta de incentivos fiscales atractivos. Líderes del mercado como Orígenes Retiro (51,7% de share) y La Estrella (48,2%) dominan el ramo, mientras el sector apuesta a la digitalización, educación financiera y reformas para multiplicar su participación y aliviar la presión sobre el sistema jubilatorio público. En un país donde la longevidad aumenta y los sistemas tradicionales se desfinancian, estos seguros emergen como herramienta clave para construir un capital de largo plazo con cuotas accesibles administradas por profesionales





