Necochea: las faltas en el tránsito superan las 400 por mes


Prevalecen la falta de seguro, conducir usando el celular y el paso de semáforos en luz roja. El monto máximo de las multas es de 14.340 pesos.

A pesar de ser una ciudad costera que parecería ser más tranquila que una ciudad como Buenos Aires, Necochea vive diariamente en un caos de tránsito que conlleva continuas infracciones, que se cometen por negligencia, falta de respeto con el otro y, en el mejor de los casos, desinformación sobre las reglas a cumplir.

Y dentro de este enjambre de faltas, el no contar con seguro o que el mismo esté vencido; usar el celular mientras se conduce o pasar semáforos en luz roja son las faltas que más se repiten en nuestro medio.

El dato surge de las estadísticas del Juzgado de Faltas Nº 1, a cargo de Adriana Ozón, en el que recaen todas las infracciones que labran los inspectores de Tránsito en las calles de la ciudad y de la Policía de Seguridad Vial, en las rutas del partido de Necochea.

Desde la repartición con sede en el edificio del Centro Cívico dan cuenta que en la actualidad “superan con amplitud las 400 multas mensuales”, y el número “va en crecimiento constante”.

La Ley Nacional de Tránsito 24.449, a la que adhiere la 13.997 de la Provincia de Buenos Aires, determina la regulación del valor de las multas a través de las llamadas unidades fijas. Si se considera que la mayoría de las sanciones monetarias a las infracciones tienen montos de hasta 1.000 unidades fiscales ($14.340), los montos resultan más que fuertes y en muchos casos imposibles de afrontar.

De acuerdo a un criterio acordado entre las autoridades provinciales en la materia, y para adaptarlo a la realidad económica actual, se convino establecer las multas a partir de las 100 unidades fijas.

Los tiempos convulsionados que vive nuestra sociedad se ven reflejados en la descripción Adriana Ozón acerca de la forma en la que llegan los infractores a su Juzgado: “Antes de diez personas, sólo cuatro venían muy agresivas y hoy la cantidad ha trepado al doble…”. A su vez se reconocen agresiones verbales y algún que otro intento de golpes, que obligaron a abandonar el mostrador y acceso directo de antes y cerrar las oficinas, con una pequeña ventanilla para la atención inicial.